LA CONDUCCIÓN AL SEPULCRO


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La Conducción al Sepulcro II

CONTINUACIÓN ...

Nicodemos. Junto con José de Arimatea abren la marcha, sujetando la sábana que contiene el cuerpo de Jesús; ambos están en actitud de marcha con el pie adelantado. La figura de Nicodemos, representado como hombre mayor, de pie, algo inclinado, viste a la usanza judía, respondiendo a su condición de fariseo: túnica corta que le llega hasta los hombros y sayo largo con cinto a la cintura; calza sandalias sujetas con tiras y atada en la pierna. El rostro representa un tratamiento delicado, la barba larga bien trabajada, ojos profundos y mirada perdida con expresión de un hondo sentimiento. El artista ha trabajado esta figura con gran maestría y habilidad.

José de Arimatea. Está representado como hombre joven de edad madura, fuerte, con cabello y barba corta, pero muy poblada. Viste sayo largo, con cinto, hasta debajo de la rodilla, y túnica larga sobre el hombro que sujeta con el brazo. Camina en actitud erguida y con la pierna derecha adelantada, calza el mismo tipo de sandalia que Nicodemos. La cabeza bien realizada y el rostro con los rasgos muy pronunciados, arrugas en la frente, pómulos hundidos y ojos muy abiertos, con una profunda expresión de tristeza.

San Juan. Sujeta el sudario con el Cuerpo de Cristo por los hombros. Viste con sayo hasta los pies, anudado a la cintura, túnica larga y roja sobre el hombro, se aprecian los grandes pliegues tanto del vestido como de la túnica. Tiene cabellos largos que le caen sobre la espalda y los hombros, el rostro bien realizado, sin barba (como dicen las escrituras), con la mirada perdida viviendo el momento.

La Virgen. Destaca la realización de esta figura: junto con la de su Hijo y la de Nicodemos, son las mejor trabajadas. Presentan la imagen de pie con las manos extendidas y con la mirada implorante al cielo. Destaca el rostro bien trabajado, tiene perfectamente reflejado el dolor por la muerte de su Hijo. Viste sayo largo hasta los pies, anudado en la cintura, con túnica larga que le cubre la cabeza y toca que le cuelga por los hombros y pecho. Los pliegues del vestido y túnica están muy bien tratados.

María Cleofás. Madre de Santiago el Menor y de José, que se puede identificar con María la esposa de Cleofás que está al pie de la Cruz, colocada detrás de San Juan, al lado de la Virgen, viste con el sayo largo, hasta los pies y túnica que le cubre la cabeza, que deja ver el cabello largo sobre los hombros, las manos en alto con los dedos flexionados. El rostro sereno, los ojos con los párpados entornados y la mirada perdida meditando el momento; a su lado, María Magdalena.

María Magdalena. Es la figura mas joven, situada detrás de la Virgen junto a María Cleofás. Lleva vestido largo hasta los pies, anudado a la cintura, con túnica colocada sobre los hombros que recoge con su mano derecha. Tiene levantado el brazo izquierdo, cuya mano se lleva hacia la frente en señal de dolor. El cabello muy largo, como señalan las escrituras, extendido por la espalda y sobre los hombros con hermosos bucles hacia delante; el rostro muy fino, con los párpados caídos y expresión abatida.

María Salomé que acompañaba también a la Virgen, está colocada al lado de María de Cleofás, detrás de San Juan, se lleva su mano izquierda sobre la frente, queriendo ocultar el dolor del momento. Viste al igual que las otras mujeres: saya con cinto a la cintura y túnica desde la cabeza a los pies, recogida con la mano derecha y en actitud de marcha. Al igual que las otras Marías y San Juan, está descalza.


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